En medio del debate legislativo por el proyecto de seguridad escolar, la diputada Priscilla Castillo manifestó su respaldo a la iniciativa, aunque advirtió que las medidas planteadas no abordan el problema de fondo que afecta a las comunidades educativas.
Durante su intervención en la Cámara, la parlamentaria sostuvo que la violencia escolar no se origina dentro de los establecimientos, sino que responde a contextos sociales y familiares complejos. En ese sentido, afirmó que muchos estudiantes provienen de entornos marcados por la ausencia, la falta de contención emocional y profundas desigualdades.
Castillo enfatizó que centrar la discusión únicamente en medidas de control, como la revisión de mochilas, resulta insuficiente para enfrentar una problemática de carácter estructural. “La seguridad no se construye solo con sanciones o control. Se construye con pertenencia, educación emocional y oportunidades reales para cambiar vidas”, señaló.
Asimismo, la diputada expresó su rechazo a la idea de impedir el acceso a la gratuidad en la educación superior para personas que hayan sido condenadas, argumentando que esta medida limita las posibilidades de reinserción social.
“No podemos cerrar la puerta de la educación a quien quiere reconstruir su vida. Si dejamos de creer en la reinserción, dejamos de creer también en la justicia”, afirmó.
Finalmente, la parlamentaria hizo un llamado a avanzar hacia un modelo educativo que no solo se enfoque en la gestión de conflictos, sino que también promueva la formación integral de los estudiantes.
En esa línea, recalcó la importancia de fortalecer la educación emocional como herramienta clave para la convivencia escolar. “No basta con escuelas protegidas; necesitamos escuelas emocionalmente educadas. Ahí está la verdadera seguridad”, concluyó.